Permítame llevarlo a mi ciudad favorita en el mundo: Roma, donde 2.700 años de historia se mezclan con el cóctel mundano de la vida cotidiana del siglo XXI.
Aun en dos semanas no se le puede hacer justicia a la ciudad, y la mayoría de los turistas le dedica cuatro días antes de continuar. Este es un itinerario de cinco noches y seis días. Por supuesto, usted encontrará toneladas de información sobre Roma en todos los idiomas del mundo, pero permítame mostrarle la ciudad a mi manera.
Cuándo visitar Roma: invierno, primavera, verano u otoño
Casi cualquier época del año es buena para visitar Roma. Agosto, sin embargo, no es el mes para Italia. El clima es caluroso y virtualmente todo el mundo, y su perro, se ha ido de vacaciones. No es raro que los restaurantes e incluso los hoteles pequeños estén cerrados en agosto. El invierno romano es generalmente suave, salvo en un año inusual como 1985, cuando nevó por primera vez en 26 años. Yo prefiero los meses fríos.
Dónde alojarse en Roma durante seis días
La Piazza della Repubblica, vista desde la Via Nazionale.
Recomiendo alojarse en el centro de Roma, desde donde todos los sitios históricos son fácilmente accesibles, con frecuencia a poca distancia caminando. Le ahorrará tiempo y dinero. Roma tiene miles de hoteles de todas las categorías, y el centro no es la excepción. Mi sugerencia es quedarse en la Via Nazionale o en sus cercanías.
La ubicación es conveniente. Está a pocas cuadras de la estación de metro Piazza della Repubblica, viajar en metro es fácil, y muchos sitios de interés quedan a poca distancia de las estaciones. Tenga en cuenta que, aparte de las máquinas expendedoras, los tiquetes del metro se consiguen en cualquier tabaquería. Busque el aviso de Tabacchi con la T grande.
Un hotel con encanto del viejo mundo, en la Via Nazionale, es el Hotel Quirinale. Fue construido en 1865 y lleva el nombre de la colina Quirinal, una de las siete colinas originales sobre las cuales se construyó Roma. Para los amantes de la ópera, el Quirinale tiene su propia entrada privada al teatro.
Otro de mis hoteles favoritos es el Hotel Forum Roma. La estructura es un monasterio del siglo XVIII convertido en hotel. Algunas habitaciones pueden ser pequeñas y con apenas vista. Hay que tener presente que fue un monasterio, y que muchas de esas habitaciones las ocuparon monjes en su momento. Entre las celebridades que se hospedaron allí están Jackie Kennedy, Alain Delon, Liz Taylor, Brigitte Bardot, el rey Gustavo de Suecia, y Gregory Peck. La lista es larga e impresionante. El Forum tiene excelentes vistas del antiguo Foro Imperial desde su restaurante en la azotea, y es conocido por su desayuno con vista.
Tenga en cuenta que en todos los hoteles de Roma tendrá que pagar un extra por la vista, si la quiere. Los visitantes acostumbrados a los hoteles del Golfo también deben recordar que la cultura de servicio del sudeste asiático, que fue importada al Golfo, no existe en Europa.
Día uno: la llegada y una primera tarde sin prisa
Benvenuti a Roma.
La mayoría de los vuelos de largo recorrido, sobre todo los que cruzan el Atlántico o vienen del Golfo, llegan a Fiumicino temprano en la mañana. Después de pasar por inmigración y aduanas, estará listo para dirigirse a su hotel.
Cómo llegar del aeropuerto de Fiumicino a la ciudad
Si lo desea, puede tomar un taxi directamente del aeropuerto al hotel. Tome siempre el taxi en la parada oficial, y no acepte ofrecimientos de transporte de ninguna de las personas que se le acerquen a ofrecerle el servicio por un precio fantástico.
Una alternativa conveniente es el tren Leonardo Express, de Fiumicino Aeroporto a Roma Termini, la estación central. Es la manera más rápida y comparativamente más económica de llegar del aeropuerto al centro de la capital. El viaje toma solo 32 minutos, los precios arrancan alrededor de 17,90 euros por persona, se permiten mascotas y no hay límite de equipaje. Si viaja solo o en pareja, puede salirle más barato que un taxi directo desde el aeropuerto.
Hay tres maneras de comprar el tiquete. Puede comprarlo por internet con anticipación en la página de Trenitalia, cuidando de que sea el Leonardo Express y no un tren regional, y con el celular listo para capturar el código QR que se convierte en su tiquete. Cuando lo consulté por última vez, el primer tren salía de Fiumicino a las 06:23 y el último a las 23:23, con salidas desde Roma Termini entre las 05:35 y las 22:35, pero los horarios cambian sin aviso, así que conviene verificarlos antes de viajar. Si no le gustan los procesos digitales, puede hacer la fila en la taquilla de la estación del aeropuerto y, después de comprar, confirmar que el tiquete quedó validado; al menos uno de los empleados hablará inglés. La tercera opción son las máquinas automáticas de la estación.
Validar el tiquete antes de viajar es importante, porque no hacerlo puede costarle una multa considerable. Los tiquetes comprados en línea ya vienen validados, y las máquinas validadoras para los demás están después de los torniquetes.
Al llegar a Roma Termini puede tomar un taxi al hotel. Algunos hoteles quedan a poca distancia de la estación, aunque arrastrar el equipaje sobre los sampietrini, los adoquines, puede ser todo un reto incluso si tiene ruedas.
El registro en el hotel y el valor de un buen conserje
El registro y la salida en los hoteles de Roma son usualmente a mediodía. Si tienen una habitación lista, quizá le permitan registrarse más temprano, pero eso por lo general no sucede. Lo mejor es dejar el equipaje con el conserje, sin olvidar pedir un recibo, y explorar con calma la zona alrededor del hotel. Tal vez encuentre una trattoria, tradicionalmente un restaurante de familia, o una pizzería, y se deleite con una pizza y una copa de vino. Regrese un poco antes del mediodía para registrarse.
Por cierto, si encuentra en el mostrador de conserjería a una persona que lleva las Chiavi d’oro, las llaves de oro, en las solapas de la chaqueta, puede pedirle información sobre casi cualquier cosa. Los miembros de las Chiavi d’oro se enorgullecen de su conocimiento colectivo. Si no tienen la respuesta en el momento, casi siempre se la consiguen pronto.
El metro de Roma y las tarjetas turísticas
Antes de pasar a su primera tarde, aquí va algo de información sobre el transporte y las tarjetas turísticas.
Existe una tarjeta de transporte llamada ROMA 72H. Es excelente relación calidad-precio y es válida por 72 horas desde el momento de la validación, a un precio cercano a los 18 euros. Se consigue en línea, en las oficinas de ATAC, en tiendas autorizadas y en máquinas expendedoras. Dentro del territorio de Roma sirve en buses, tranvías, y trolebuses, en los buses de Cotral en rutas urbanas, en las líneas del metro, en los trenes regionales de rutas urbanas incluidos Trenitalia en segunda clase únicamente, Roma-Lido, Termini-Centocelle, y Roma-Viterbo, y en las líneas de bus 520 y 720 que conectan a Roma con el aeropuerto de Ciampino.
La Rome Tourist Card cuesta alrededor de 108 euros por adulto y le da entrada a tres de las principales atracciones de la ciudad: los Museos Vaticanos con la Capilla Sixtina o la Basílica de San Pedro, el Coliseo con el Foro Romano y el Palatino, y el Castel Sant’Angelo o el Panteón. Comprarla es cómodo, porque reservar cada boleta por separado toma mucho más tiempo, y se reserva una franja horaria para cada atracción, de modo que la visita queda garantizada. Todas las boletas llegan por correo electrónico y se pueden guardar en el celular, la audioguía trae información interesante sobre Roma y el Panteón, y usted ahorra un diez por ciento en boletas adicionales. Los niños pagan tarifas reducidas según la edad.
La Piazza di Spagna, la Escalinata y la Via dei Condotti
Siendo el primero de sus seis días en la histórica capital italiana, tomemos esta tarde con calma. Podemos coger el metro hasta la Piazza di Spagna, la Plaza de España. Es interesante notar que toma su nombre del Palacio de España, sede de la embajada española ante la Santa Sede. Los escalones que suben desde la plaza se llaman popularmente la Escalinata de España, pero no tienen nada de españoles.
La Piazza di Spagna y la Escalinata, en una tarde cualquiera.
Al salir de la estación de metro, gire a la izquierda y la plaza entera se desplegará ante sus ojos. De cara a la escalinata, en la esquina izquierda está el conocido salón de té Babington, establecido en 1893, y en la esquina derecha está la Keats Shelley Memorial House. Frente a la escalinata está la Fontana della Barcaccia, esculpida por Pietro Bernini y su hijo más famoso, Gian Lorenzo Bernini, y terminada en 1627.
Uno de los pasatiempos principales en la escalinata es sentarse allí y ver pasar el mundo. Cuando se canse de observar a la gente, camine por los alrededores. Hay muchos artistas y caricaturistas que harán un bosquejo o pintarán su retrato por un precio, y otros que tratan de venderle toda clase de artículos. Puede subir la escalinata hasta la iglesia, y la vista cambia en cada nivel.
Finalmente, cuando decida bajar y dejar la escalinata, justo delante de usted, cruzando la fuente, está la Via dei Condotti. Es la calle principal de la moda italiana en Roma, y cada diseñador italiano famoso tiene una tienda allí. Gucci llegó a tener tres. A unos diez metros del comienzo de la calle, a la derecha, está la cafetería y el bar más antiguo de Roma, el Antico Caffè Greco, inaugurado en 1760. Muchas celebridades han sido clientes. Keats y Shelley tomaban café allí cuando vivían en Roma, y la lista es casi interminable: Goethe, Byron, Liszt, Wagner, y hasta Casanova. Se rumora que es una de las cafeterías favoritas de Sofía Loren en la ciudad.
Si se sienta a tomar el café en el Greco le cobrarán un cargo por el servicio, pero la mayoría de los italianos simplemente se paran en la barra con sus amigos a charlar mientras se toman un café y un amaretto. Entre y échele un vistazo. Después del Greco puede visitar las tiendas de diseñador o solo mirar vitrinas en busca de ideas. Se dice que los colores de moda del año se ven en Roma antes que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando termine con los almacenes exclusivos, al final de la Via Condotti puede girar a la derecha hacia la Via del Corso, donde encontrará más tiendas de ropa de lujo a precios más bajos que en la Via Condotti.
Después de pasear por la zona un rato, y de haber disfrutado algunas tazas de capuchino o copas de vino, si se dosificó bien probablemente sea hora de la cena. Los restaurantes de Roma abren para la cena entre las 7:30 p. m. y la medianoche, y es posible que ya haya visto uno cuya carta le pareció apetitosa. Si no, vuelva sobre sus pasos hasta la Piazza di Spagna, gire a la izquierda en la Via Condotti y tome la segunda calle a la izquierda, que corre paralela a ella. Esa es la Via della Croce, y allí está el Re degli Amici, muy conocido por sus pastas. Como siempre, conviene reservar con antelación.
Para los italianos, la cena es un asunto muy pausado. Después del antipasti suele constar de al menos tres tiempos, empezando por la pasta. Usted tiene una opción: puede hacer como los romanos, o comportarse como extranjero y quedarse con un solo plato. Es su decisión. Buon appetito. Después de la cena, de regreso al hotel para un merecido descanso. Recomiendo un poco de lectura antes de dormir sobre los lugares que visitará mañana.
Día dos: monedas en la fuente, el Panteón, y la Basílica de San Pedro
En cada ciudad nueva que visite como turista, recomiendo un tour en bus de turismo para arrancar el viaje. En una ciudad como Roma hay decenas de recorridos entre los cuales elegir, y yo recomendaría cualquiera realizado por un operador establecido y de buena reputación. El tour normalmente lo llevará a algunos de los sitios de visita obligada. Después, si quiere, puede volver a alguno para pasar más tiempo allí, o dirigir su atención a otros lugares de interés.
La Fontana di Trevi. Lance su moneda sobre el hombro para asegurarse de volver.
Para Roma recomendaría el tour que suele llamarse Roma Clásica. Todo operador que se precie lo tiene en su oferta. Por lo general es un recorrido de la mañana, y suelen parar en tres o cuatro lugares para que usted vea los monumentos de cerca antes de llevarlo de regreso al hotel. También puede optar por quedarse en el destino final, o punto de retorno, y volver al hotel por su cuenta.
Con Roma Clásica, las paradas suelen ser la Fontana di Trevi, el Panteón, la Piazza Navona, y la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano. La Fontana di Trevi es una parada obligatoria. No olvide lanzar su moneda sobre el hombro para asegurarse de volver a la ciudad.
Durante el recorrido pasará por la Piazza Venezia y el Vittoriano, que alberga la Tumba del Soldado Desconocido. Por el mármol blanco y el tamaño enorme de la estructura, los soldados estadounidenses le pusieron el nombre de Pastel de Bodas durante la guerra. Frente al monumento está la que tal vez sea la estatua ecuestre más grande del mundo. Se dice que, después de montarla, algunos de los hombres que la fundieron celebraron con una fiesta dentro del vientre del caballo. En la misma plaza pasará por el Palazzo Venezia, desde cuyo pequeño balcón Mussolini pronunciaba sus discursos.
El Panteón fue terminado en el año 126 d. C. y es uno de los edificios funcionales mejor conservados de la antigua Roma. Ha sido iglesia desde el siglo VII. Lamentablemente, todo el mármol exterior ha desaparecido con el paso de los siglos, y el bronce del interior fue fundido para hacer balas de cañón. También se afirma que parte de ese bronce lo usó Bernini para crear el Baldacchino, el dosel sobre el altar central de la Basílica de San Pedro, donde solo el Papa celebra misa.
El pintor del Alto Renacimiento Rafael Sanzio está enterrado en el Panteón. En su sarcófago de mármol están inscritas unas palabras en latín que, traducidas, dicen: “Aquí yace el famoso Rafael. La naturaleza temió ser conquistada mientras él vivió, y a su muerte temió morir ella misma”. Tan excelente era su representación de la naturaleza en su obra. Del lado opuesto está enterrado Vittorio Emanuele II, el primer rey de la Italia unificada.
La Basílica de San Pedro en el Vaticano, la iglesia más grande del mundo.
Recomiendo que se baje del tour en la Ciudad del Vaticano, porque la hora que le dan para visitar la Basílica de San Pedro es insuficiente para semejante edificio. De las cuatro basílicas papales de Roma, San Pedro es la más grande, y de hecho se considera la iglesia más grande del mundo. Quien la visita por primera vez está destinado a vivir una experiencia inigualable. Dentro de San Pedro no hay pinturas. Todas las obras son esculturas o mosaicos, y son absolutamente hermosas.
Para mí, uno de los altares más importantes de la iglesia es el primero a la derecha al entrar. Allí está la Piedad de Miguel Ángel, hoy protegida detrás de un vidrio antibalas después del último ataque a la obra. La primera vez que la vi, me conmovió hasta las lágrimas. Miguel Ángel esculpió a María como la Virgen Eterna, una mujer joven en su adolescencia, mientras que Cristo, bajado de la cruz, tiene sus treinta y tres años cumplidos. El dolor en el rostro joven de María es increíble. Es muy difícil representar el dolor en una cara tan joven.
Muchas de las personas que la vieron por primera vez se negaron a creer que el escultor fuera Miguel Ángel. Algunos decían que era demasiado joven para crear una obra así. Otros, que era demasiado pequeño. El escultor quedó tan molesto con los comentarios de la gente que esa noche regresó con su cincel y su martillo y talló, atravesando la túnica de María, su nombre completo, Michelangelo Buonarroti. Fue la única escultura que firmó en su vida.
Tres altares tenían los cuerpos de papas en ataúdes de cristal. Creo que el número aumentó a cuatro cuando subieron a la basílica el ataúd del papa beato Juan XXIII. Si camina por el pasillo central de la iglesia encontrará, marcadas en el piso, las longitudes de otras iglesias y catedrales importantes del mundo. Busque las que conozca. Le demostrarán que la mayoría de las iglesias cabrían dentro de San Pedro.
A la derecha, casi en el centro de la iglesia, hay una estatua de bronce de San Pedro con las llaves. Observe que, de tanto tocarlo y besarlo los fieles, los dedos de su pie derecho casi han desaparecido. Justo en esa esquina hay una puerta que conduce a la cripta donde están enterrados muchos papas, aunque hoy los visitantes ya no acceden por ahí. Cuando termine con el interior de la basílica, visite la cripta. Por desgracia, en estos tiempos tendrá que hacer fila para entrar. Al salir de la iglesia, busque también la Puerta Santa. Las puertas están selladas por dentro y solo se abren durante los años jubilares designados por el Papa.
Cuando termine con la iglesia, tal vez quiera comprar algunas monedas del Vaticano en las tiendas de souvenirs de la esquina de la Plaza de San Pedro, cerca de donde está el guardia suizo. También puede enviar postales a sus amigos, y a usted mismo, desde la oficina de correos del Vaticano, que queda ahí cerca. No olvide sus fotografías de la Guardia Suiza, que siempre está al costado de la iglesia. Después de eso puede regresar al hotel a descansar un poco, antes de continuar con sus planes para la noche.
Día tres: el Coliseo, el Foro Imperial, y el Campidoglio
Después de un desayuno temprano, podemos tomar el metro hasta la estación Colosseo. Al salir, el Coliseo está justo al frente. En su esplendor, el exterior estaba revestido de mármol blanco, y las columnas de los tres niveles exteriores eran dóricas, jónicas, y corintias. Los romanos dicen: “Mientras el Coliseo esté en pie, Roma estará en pie; cuando caiga el Coliseo, caerá Roma, y con ella, el mundo entero”.
En los primeros años ochenta, cuando visité Roma por primera vez, uno podía simplemente entrar caminando al Coliseo. No había tantos turistas entonces, ni siquiera boletas para visitar el anfiteatro. Hoy tendrá que hacer fila, y las filas pueden ser largas, para comprar su boleta y entrar a la arena. La Rome Tourist Card le ayuda a evitar ese trámite.
En muchos sitios romanos hay audífonos o dispositivos electrónicos en alquiler. Puede escuchar descripciones y comentarios en varias áreas designadas y manejar la visita a su propio ritmo. Vale la pena alquilar un dispositivo para cada uno.
Solo cuando está adentro se da cuenta del tamaño descomunal de la estructura, terminada en el año 80 d. C. También cae en cuenta de que es elíptica y no circular. Podía albergar a más de 80.000 personas. Durante los juegos inaugurales murieron más de 9.000 animales y cientos de esclavos. El hipogeo colapsado deja hoy a la vista buena parte de la estructura subterránea donde alguna vez se mantuvieron los animales y los esclavos, y hay planes para restaurarlo a su forma original.
Cuando termine con el Coliseo, podemos seguir hacia el Arco de Constantino y de ahí a la Via Sacra, que alguna vez fue la calle principal de Roma, hasta el Arco de Tito. El camino conduce a través del Foro Imperial hasta el Campidoglio, la Colina Capitolina. Fue la ruta de muchas marchas triunfales de los ejércitos romanos victoriosos que regresaban a la ciudad.
Una vez pasado el Arco de Tito, lo dejo para que trace su propio camino por el Foro. Nos encontramos de nuevo en el Campidoglio al final de la tarde. No se pierda lo que alguna vez fueron los arcos más grandes del mundo, en la Basílica de Majencio, los templos de Rómulo y de Antonino y Faustina, que hoy son iglesias los dos, el templo de las Vírgenes Vestales, y finalmente el Arco de Septimio Severo. El paseo por este antiguo foro es un recorrido por la historia romana. Cada columna y cada piedra tienen una historia que contar. Es materia de leyendas y escándalos, de heroísmo y traición, de poder y miseria.
El Templo de Saturno, visto desde el Campidoglio. Fue alguna vez el tesoro de Roma.
Nos encontramos de nuevo en el Campidoglio. Desde aquí tiene algunas de las mejores vistas del Foro Imperial. Al mirar hacia abajo por la Via Sacra, justo al frente están las ruinas del Templo de Saturno, que fue reconstruido por completo en el año 42 a. C. Todo lo que queda son las magníficas ocho columnas del pórtico. Fue alguna vez el tesoro de Roma, y aquí se almacenaba todo el oro y la plata que los romanos saquearon de otras partes del mundo. Hay magníficas oportunidades fotográficas desde este punto.
Después de terminar con el Foro Imperial, seguimos a la Piazza del Campidoglio. Miguel Ángel rediseñó por completo esta plaza, girando la vista lejos del foro antiguo y hacia la ciudad moderna. En el centro de la plaza se levanta la réplica de la estatua ecuestre de Marco Aurelio. Busque la estatua de Rómulo y Remo con la loba; la original está en uno de los museos del Campidoglio.
El resto de la noche es enteramente suya. Para quienes quieran probar la vida nocturna de la ciudad, hay que ir a la Via Vittorio Veneto. Debe llegar temprano, porque todo ocurre desde la puesta del sol y durante un par de horas. Para llegar a la calle, tome el metro hasta la Piazza Barberini y suba caminando por la Via Veneto. Pasará por la embajada de Estados Unidos, alojada en el Palazzo Margherita, un palacio que las fuerzas estadounidenses tomaron hacia el final de la guerra y conservaron como su embajada. Más arriba está el Hotel Excelsior, que hizo famoso la película La Dolce Vita. Procure dormir bien. El itinerario de mañana pondrá a prueba su capacidad de caminar.
Día cuatro: Pompeya, la ciudad perdida y redescubierta
Tendrá que madrugar para estar listo cuando lo recojan para la excursión de día completo a Pompeya. El bus tomará hacia el sur por la Autopista del Sol, rumbo a Nápoles. Llegaremos a Pompeya en unas tres horas y, después del almuerzo, visitaremos las ruinas.
Pompeya, como usted sabe, fue destruida por la última gran erupción del Vesubio en el año 79 d. C. Todavía hoy es un volcán activo. Aquella erupción masiva destruyó cuatro asentamientos romanos: Herculano, Stabia, Oplontis, y Pompeya. Las ciudades fueron arrasadas sobre todo por la ceniza volcánica y la piedra pómez, y Pompeya además por los flujos piroclásticos. Varias secciones de la ciudad en ruinas han sido excavadas para que los visitantes las puedan ver y admirar.
Una calle de Pompeya, perdida para el mundo durante 1.500 años y hoy Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Se sabía de la existencia de Pompeya por los escritos de Plinio el Joven, pero la ciudad estuvo perdida para el mundo durante 1.500 años. Hoy es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Cuando redescubrieron Pompeya, los arqueólogos se encontraron con varias cavidades huecas que contenían fragmentos de hueso. A algunos de ellos se les ocurrió la idea de inyectar yeso líquido en los huecos, para ver de qué se trataba. Los resultados fueron terriblemente impresionantes: moldes de seres humanos y animales en el momento de su muerte, en el año 79 d. C., formas retorcidas en plena agonía que muestran literalmente el dolor y el sufrimiento de sus últimos instantes. Muchos de esos moldes de yeso están en exhibición en Pompeya.
Las excavaciones le dan al visitante una mirada a lo que era la vida romana en el siglo I d. C. Tenían muchas facilidades que pocas ciudades fuera de Italia tenían. Las calles están bien trazadas, e incluso se pueden visitar las antiguas tiendas, bares, y panaderías de la ciudad. Tenían sistemas avanzados de suministro de agua y calefacción central. Tenían baños y piscinas.
Durante la excavación se encontró bastante arte erótico, y hubo controversia sobre si debía mostrarse a los visitantes. Algunos de los primeros visitantes quedaron claramente turbados con lo que vieron y, por órdenes del rey de Nápoles, esas piezas estuvieron encerradas durante muchos años. Solo desde el año 2000 están disponibles para el público. Los niños pequeños no pueden entrar a esas áreas.
El tour termina caída la tarde, cuando volvemos a abordar los buses para el regreso a Roma. Su conductor puede detenerse en Cassino, famoso por la Abadía de Montecassino, para una cena temprana. Un pequeño consejo: siempre es bueno tomarle una foto con el celular a la placa de su bus, para poder identificarlo entre tantos otros.
Día cinco: el Museo Vaticano, uno de los mejores del mundo
No puede completar lo mejor de Roma sin ver el techo de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Como usted sabe, es la capilla privada del Papa, y el único acceso a la Sixtina para los simples mortales es a través del Museo Vaticano. Tendrá que hacer fila para comprar su boleta y entrar. La última vez que estuve allí, la fila de taquilla medía más de un kilómetro. Ojalá usted tenga más suerte. En estos tiempos es posible comprar las entradas a los Museos Vaticanos por internet, en el sitio web oficial del Vaticano.
El recorrido más rápido por el Museo Vaticano toma unas tres horas. Para quienes no disponen de mucho tiempo, lo más importante son las Estancias de Rafael y los Apartamentos Borgia, antes de entrar a la Sixtina. De nuevo, los audífonos son la mejor manera de guiarse por el museo. La Sixtina, que es también el escenario del cónclave papal donde se elige al nuevo Papa, es hoy un lugar extremadamente concurrido durante las horas en que se permite la entrada de visitantes.
Tómese su tiempo para estudiar los frescos, aunque el entorno no sea demasiado agradable. El Juicio Final, detrás del altar, pintado después que el techo, es otra prueba del genio de Miguel Ángel.
Es interesante leer que el artista tuvo una discusión con un cardenal de alto rango, que opinaba que no debía haber desnudos en la capilla papal. El Papa, sin embargo, le dio vía libre a Miguel Ángel para pintar lo que quisiera. En un último acto de venganza, Miguel Ángel pintó al cardenal como el juez del inframundo, y con orejas de burro por añadidura. Por supuesto, el cardenal fue a quejarse ante el Papa. Se rumora que la respuesta del Papa fue que él no tenía jurisdicción sobre el inframundo. El retrato, por lo tanto, permanece hasta hoy en el infierno de Miguel Ángel, a la vista de todos los visitantes, incluso después de 450 años.
La desnudez fue cubierta más tarde por otro pintor, tras las decisiones del Concilio de Trento. Yo creo que ningún artista tiene derecho a tocar la obra de otro artista, pero en el Vaticano mandan el Papa y sus concilios.
Después de la experiencia de la Sixtina, queda libre el resto de la tarde para hacer compras o seguir recorriendo la ciudad. Para la cena de su última noche en Roma, recomiendo el Ristorante da Pancrazio, de auténtica cocina italiana. Queda en Piazza del Biscione 92 y está construido sobre las ruinas del Teatro de Pompeyo, levantado en el año 61 a. C. y tristemente célebre por el asesinato de Julio César. Muchos historiadores piensan que aquello ocurrió en realidad en la parte posterior de la Curia, no muy lejos del restaurante, y el debate continúa. Conviene reservar con antelación. El sótano de da Pancrazio ofrece los asientos más solicitados, porque la gente quiere cenar dentro del antiguo teatro. Buon appetito.
Día seis: la despedida
Llegamos al último día de su itinerario de seis días. Si siguió mis consejos, habrá recorrido buena parte de Roma y algo más. Es hora, por fin, de despedirse. Sugiero empezar temprano, para disfrutar de un último paseo por los alrededores de su hotel antes de dejar la habitación y salir hacia el aeropuerto.
Arrivederci Roma
He procurado darle apenas un vistazo de lo que para mí es la fascinación de Roma. Personalmente, he caminado esos adoquines antiguos un par de docenas de veces, en distintas ocasiones. La ciudad siempre es interesante. Siempre muestra una faceta nueva en cada visita. Uno nunca se cansa de ella. Es verdaderamente la Ciudad Eterna.
Coromandel Tours no organiza viajes en Italia, nuestros destinos curados quedan en otras partes, pero el ritmo que pide este itinerario es el mismo que recomendaríamos en cualquier lugar: menos sitios, más días, y tiempo para sentarse en una escalinata a ver pasar el mundo.
Escrito por
Mano Chandra Dhas ›Fundador de Coromandel Tours. En los viajes desde 1975, de Singapore Airlines a Emirates y Carlson Wagonlit, hoy cura viajes privados por Colombia, Perú, India y Nepal desde su casa en Bogotá. Muchas de las fotografías de este sitio son suyas.