Si está en Bogotá en un viaje corto de negocios, yo recomendaría un descanso una vez termine con el trabajo. Vaya a Zipaquirá, una de las mejores excursiones de un día desde Bogotá. Tómese tres o cuatro días de sus agendas apretadas para descansar y disfrutar los paisajes y los sonidos de los Andes. Deje atrás la capital. Yo propondría un paseo tranquilo al vecino pueblo de Zipaquirá. Aquí abajo están mis recomendaciones para el pueblo de Zipaquirá, y una excursión de un día que no olvidará.
Es posible que los nombres de varios pueblos de Colombia le parezcan muy distintos de los que habrá encontrado en otras partes del mundo. Esa es en realidad una cosa buena que hicieron los colonizadores españoles: conservaron los nombres indígenas originales de varios pueblos y ciudades del País. Por eso hay nombres tan interesantes como Guatavita, Sesquilé, Tocancipá, Gachancipá y Zipaquirá. Los pueblos y las ciudades son tan interesantes como el sonido de sus nombres.
Cómo organizar su transporte para la excursión a Zipaquirá
Como en cualquier otro lugar, un viajero tiene varias maneras de manejar la excursión a Zipaquirá. Hay tres formas principales de llegar a Zipaquirá:
- Tomar el Tren Turístico de la Sabana.
- Contratar carro con conductor por el día.
- Usar uno de los recorridos organizados a la ciudad.
Una manera de hacerlo es ¡en tren! Sí, oyó bien: tren. En una ciudad que no tiene un verdadero transporte ferroviario, ¿cómo se logra eso?, se preguntará usted.
El viejo ferrocarril colonial
En Bogotá existen efectivamente los restos del viejo sistema ferroviario colonial español. Hoy le sirve a los turistas de la ciudad. La vieja empresa ferroviaria, el Ferrocarril de la Sabana de Bogotá, fue liquidada en 1991. Había prestado transporte al público por más de 100 años, de 1889 a 1991. Entonces un pequeño grupo de cuatro amigos se reunió y creó la empresa Turistren Ltda. El servicio, llamado Tren Turístico de la Sabana, empezó a operar en 1993.
Tren Turístico de la Sabana
Vista desde la calle de la Estación de Tren de Usaquén en Bogotá
El tren opera principalmente los fines de semana para los turistas. Los sábados va halado por una locomotora diésel y los domingos por una vieja locomotora de vapor. Los tiquetes se pueden comprar con anticipación en cualquiera de las dos estaciones de Bogotá. Yo recomendaría que tome el tren en la pintoresca Estación de Usaquén.
El trayecto de Usaquén a Zipaquirá toma cerca de una hora y 30 minutos. Los viejos vagones restaurados, sobre los viejos rieles coloniales pero decentemente mantenidos, lo van meciendo en su viaje por la Sabana de Bogotá. El tren apenas alcanza una velocidad de unas 30 millas por hora. Normalmente hay a bordo algo de entretenimiento tipo mariachi.
Al llegar a Zipaquirá hay transporte de enlace en forma de un trencito de mentiras hasta la Catedral de Sal. Un tractor hala el ‘tren’, que tiene los costados abiertos. Después tendrá que comprar boletas para entrar a las minas subterráneas de halita. Tras su recorrido por la iglesia subterránea, el mismo enlace lo llevará de vuelta a la estación de Zipaquirá, donde tendrá algo de tiempo para almorzar y explorar los alrededores de la estación.
El tiquete de ida y vuelta cuesta actualmente COP 96.000 por adulto, y COP 90.000 para niños de 3 a 12 años y visitantes mayores de 60 (unos US $24). Puede encontrar los detalles aquí.
Manejar la visita a Zipaquirá en el Tren Turístico tiene una desventaja grande: todo su paseo tiene que ajustarse a los horarios del tren. Puede que no le quede tiempo suficiente para explorar la Plaza Mayor y la vecina Plaza de la Independencia.
Carro con conductor para la excursión a Zipaquirá
A menos que sea ferroequinólogo o entusiasta de los trenes, quizá prefiera la ruta del carro contratado. Ese es el modo que yo recomendaría. La excursión de día completo (unas 10 horas) costará alrededor de US$250 para dos personas. La ventaja es que tendrá un carro completamente a su disposición y el conductor lo llevará a donde quiera. Quedará en libertad de ver la ciudad como quiera. En consecuencia, también podrá cubrir más de Zipaquirá y explorar el pueblo con calma. Además, la ruta puede ser un poco más interesante. Podría parar al conductor donde le provoque para tomar unas fotos de la Sabana de Bogotá.
El recorrido tomará cerca de una hora y 15 minutos por la Autopista Norte, dependiendo del tráfico. Si quiere que el conductor lo lleve por los pueblos de Chía y Cajicá, el viaje tomará alrededor de hora y media.
Normalmente es un recorrido agradable que le mostrará la inusual planicie de la meseta alta, el Altiplano Cundiboyacense. Verá cómo el paisaje urbano va cediendo ante el pintoresco campo colombiano. Colinas onduladas, campos verdes y puestos a la orilla de la vía cargados de productos locales y artesanías se extienden ante usted. La distancia a Zipaquirá es de aproximadamente 31 millas, pero verá que el tiempo se le va volando mientras contempla el hermoso paisaje andino.
No voy a entrar en ninguno de los recorridos organizados. Personalmente los encuentro restrictivos y el costo será más o menos el mismo que el de un carro privado con conductor. No habrá grandes ahorros.
Zipaquirá la ciudad
Fundada en el año 1600 d. C. y clasificada como ciudad en Colombia, Zipaquirá tiene una población de 169.869 habitantes (proyección DANE 2026). En chibcha, (la lengua del pueblo muisca), el nombre de la ciudad, según una de las explicaciones, significa la tierra del Zipa. El Zipa era el gobernante del territorio.
En el Valle del Abra, la zona entre Zipaquirá y Tocancipá, se encontraron algunas de las primeras evidencias de asentamiento humano en las Américas. La datación por carbono demostró que los huesos y fragmentos de carbón hallados tienen unos 12.500 años.
Las minas de halita
Las minas de halita de Zipaquirá han cautivado la imaginación durante siglos. Ya hace 2.000 años las tribus locales guardaban para sí la ubicación secreta de estas minas preciosas. Cumplían un papel vital en su economía.
Durante la época colonial española, la sal era tan valiosa como el oro. A los soldados a menudo les pagaban con este mineral apreciado. Intrigados por los relatos sobre estas minas legendarias, los españoles persiguieron su descubrimiento sin descanso, hasta revelar la ubicación tan bien guardada de las minas. En esas minas está la Catedral de Sal.
La Catedral de Sal de Zipaquirá - Un ícono subterráneo de Colombia
Ubicada en lo profundo de la cordillera andina, la Catedral de Sal de Zipaquirá es un testimonio del ingenio humano y de la devoción espiritual. Esta creación subterránea, situada dentro de una antigua mina de halita, le ofrece al visitante una experiencia única y memorable.
La Catedral de Sal en Zipaquirá
Los orígenes de la Catedral de Sal se remontan a comienzos de los años treinta, cuando los mineros empezaron a tallar un pequeño santuario para sus oraciones diarias dentro de la mina. Con el tiempo, ese espacio humilde se convirtió en una iglesia subterránea. En 1995 se inauguró la versión actual de la Catedral de Sal. Contrario a lo que dice su nombre, el lugar es una iglesia viva. No es una catedral en términos católicos. Hoy se considera uno de los hitos religiosos y arquitectónicos más emblemáticos de Colombia, y atrae cada año a miles de turistas y peregrinos.
El descenso a la Catedral de Sal
A medida que los visitantes descienden 590 pies bajo la superficie de la Tierra, siguen un camino sinuoso bordeado por las Estaciones del Vía Crucis, cada una minuciosamente tallada en los muros de halita o en las entradas de los socavones. El recorrido lleva a la bóveda de cañón, el corazón de la Catedral de Sal, donde una impresionante cruz de 52 pies de alto, la cruz bajo techo más alta del mundo, se alza imponente detrás del altar mayor. La cruz, originalmente un ícono de tortura y muerte, es hoy el símbolo principal de la Religión. Luces LED de colores decoran la arquitectura inusual de la iglesia. Iluminan el espacio cavernoso y crean un ambiente sobrenatural de paz y silencio.
Más allá de su significado religioso, la Catedral de Sal de Zipaquirá es también un símbolo del patrimonio cultural colombiano. La mina misma tiene una historia rica: el pueblo indígena muisca extrajo sal del sitio durante miles de años antes de la llegada de los colonizadores españoles. Le ofrece al viajero una oportunidad única de explorar el cruce entre fe, arte e historia en lo profundo del encantador paisaje andino. Este extraordinario lugar subterráneo es un destino obligado para cualquiera que visite Colombia. Promete una experiencia que sin duda dejará una impresión duradera.
Fotografía en la Catedral de Sal
Para los entusiastas de la fotografía que disparan principalmente con la cámara del celular, puede usar su teléfono para registrar algunos, si no todos, sus recuerdos subterráneos. Tenga en cuenta que los flashes o estrobos no le servirán para el fondo, porque estará demasiado lejos para que su flash lo alcance.
Para quienes se tomen la fotografía más en serio, quizá necesiten bajar con un trípode liviano. Si quiere incluir a una persona en la foto, use una exposición larga (para capturar el fondo) y el ajuste de segunda cortinilla en la DSLR para activar el flash sobre la persona en el encuadre. Como alternativa podría usar ISO altos, pero es posible que le quede algo de ruido en las fotos. La elección es suya. Personalmente, yo he bajado a la mina con un trípode pesado.
Plaza del Minero
La Plaza del Minero, Zipaquirá
Volver a subir a la superficie puede costar un poco más de esfuerzo que el descenso. Una vez de vuelta a la luz del sol (o a la falta de ella si el cielo está nublado) de la Plaza del Minero, explore la placita. Puede subir hasta el borde del pequeño anfiteatro. Desde allí se ve la parte más nueva de la ciudad de Zipaquirá.
Quizá sea ahora el momento de un pasabocas. Pruebe un palito de queso (un pan de queso alargado) con una taza de café en uno de los restaurantes pequeños afuera de la mina. Una advertencia: ¡puede que el café de estos restaurantes no esté a la altura de la reputación del legendario café colombiano! Para el almuerzo podría dirigirse al Parque Principal, la vieja plaza principal de Zipaquirá, a apenas 5 minutos en carro; o quizá debería guardarlo para la Plaza de la Independencia.
El casco antiguo de Zipaquirá
Zipaquirá, Colombia - La Alcaldía en la plaza principal
Los lugares más interesantes del casco antiguo de Zipaquirá son sus dos plazas principales. La más grande, el Parque Principal, es típica de las viejas plazas coloniales españolas. Tiene una iglesia (en este caso, la catedral), bancos, la alcaldía, restaurantes, tiendas y, por lo general, una estación de policía. En Zipaquirá también encontrará sobre la plaza la Alcaldía, con su arquitectura particular.
Si quiere, visite la catedral para un momento de silencio o para tomar unas fotografías, con cuidado de no molestar a quienes estén rezando ni a la misa que esté en curso.
Plaza de la Independencia
Zipaquirá, Colombia - Banderas y gente local en la Plaza de la Independencia
Cuando haya tenido suficiente del Parque Principal, camine hasta la Plaza de la Independencia, otra plaza interesante a solo una cuadra. Mirando hacia la catedral, gire a la izquierda por la vía que queda justo enfrente (haga clic aquí para el mapa), cruce una cuadra y estará en la Plaza de la Independencia. Fue creada para celebrar la liberación por Simón Bolívar de los seis países andinos del poder colonial de España. Encontrará las banderas de los países que liberó ondeando en la plaza. Hay más cafés y restaurantes en la Plaza de la Independencia que en la plaza principal.
Hora de almorzar
Por fin es hora del merecido almuerzo. Camine por la plaza para ubicar el restaurante de su preferencia. Habrá personal afuera de casi todos los sitios de comida tratando de atraerlo a su restaurante si todavía es hora de almuerzo. Podría incluso probar un ajiaco si lo hay. Es una especie de sopa con muchos ingredientes adentro, incluidos maíz, carne, etc. Puede que no sea un plato recomendado para los musulmanes, que en cambio podrían probar trucha a la parrilla con limón y ajo. Incluso si ya pasó la hora del almuerzo, normalmente le tomarán el pedido y le cocinarán lo que elija, o le harán un sánduche.
Ajiaco - Considerado una especialidad colombiana
Los colombianos en general son comedores de carne. Los vegetarianos pueden tener a veces algunas dificultades. Si usted además no come huevo, por favor déjeselo claro al personal del restaurante. Sin embargo, hoy en día, con varios colombianos vegetarianos, algunos restaurantes tienen menú vegetariano.
Terminado el almuerzo, quizá quiera caminar por la plaza para unas últimas fotos de Zipaquirá y de la plaza, sobre todo de las banderas. Después de eso, es hora de su regreso a Bogotá.
De vuelta a la base y una impresión duradera de la excursión a Zipaquirá
Al regresar a Bogotá, se llevará con usted algunos recuerdos muy gratos. Repasará las experiencias excepcionales del día. La Catedral de Sal, las calles y las plazas de Zipaquirá. Puede que también se lleve la sensación de la presencia persistente de las tradiciones muiscas y de la influencia duradera de los conquistadores españoles. Quedarán grabadas para siempre en su memoria.
Este itinerario fue diseñado como un itinerario por su cuenta. Si quisiera el recorrido organizado con transporte y guía, aquí hay algo de información.
En conclusión:
Una excursión de un día de Bogotá a Zipaquirá ofrece una aventura única, que revela las joyas escondidas del campo colombiano y la imponente Catedral de Sal. Esta experiencia inolvidable con seguridad lo dejará con ganas de descubrir más de la fascinante historia y la belleza natural de Colombia.
Enlaces e información adicional
- Un fotógrafo de visita en la Sabana de Bogotá; seguridad - por Mano Chandra Dhas
- Lea sobre mi recomendación para la capital andina de Bogotá aquí.
- ¿Qué es la Sabana de Bogotá? Haga clic para leer.
- Lea sobre el Valle del Abra, donde se encontraron algunas de las primeras evidencias de asentamiento humano en las Américas.
Todas las fotografías de este artículo son de Mano Chandra Dhas.
Escrito por
Mano Chandra Dhas ›Fundador de Coromandel Tours. En los viajes desde 1975, de Singapore Airlines a Emirates y Carlson Wagonlit, hoy cura viajes privados por Colombia, Perú, India y Nepal desde su casa en Bogotá. Muchas de las fotografías de este sitio son suyas.